La globalización de la cumbia

La globalización de la cumbia

Este blog, en especial el que lo escribe, es un gran echador de culpas. Si pasa algo, será por eso. Nada sucede así como así. De lo que hablaremos entonces es de cómo la cumbia digital se transformó en un fenómeno global, donde se fue de algo chiquito, bien chiquito a algo bien grande, con esperanzas y mucho güiro y transpiración en el medio.

Diplo, la fama es sólo M.I.A.

Todos los sub-25 conocen a Diplo, uno de los responsables del EDM como herramienta empresarial. Los mayores de 25 lo conocemos bien por sus intentos fallidos de ser un innovador a cualquier precio: algunos fuimos al malísimo Sónar Sound del 2006 y lo vimos con su DVJ set, un branded dj-set audiovisual apuntado a promover las nuevas compacteras que reproducen video. Fail!

Después de varias apariciones como productor, por ejemplo del mixtape de M.I.A.Piracy funds terrorism‘ (y no de Arular como se dice en todos lados) Diplo gana conocimiento internacional como ‘the best underground-mainstream DJ in the whole fucking world’, y todo gracias a la muchacha con huevos de acero, la verdadera instigadora del movimiento.

M.I.A. al igual que su ex-novio devenido en copycat Diplo construyen sobre lo construído, cruzan barreras que antes nadie tan popular había hecho. Empieza la época dorada del mashup, del bass como género independiente del Miami Bass ¿Qué significa qué? ¿Bajo? y si hago un estilo que se llame treble? No, bass, bass, bass. De eso se trata, y de la creación/remix sobre samples de ritmos africanos, hecho en computadoras. Y salen los fans, y las revistas. Pitchfork y el New York Times como herramientas de promoción masiva. Jóvenes de 18-25 años con gafas Ray-Ban bailando ritmos africanos, latinos, drogados hasta la médula y empezando a recorrer una triple vida de social media, burritos y musical bulshitness.

Acto seguido, y como si fuera poco para el entrepreneur musical que reside en el cerebro de Diplo, la relación con M.I.A. llega a su fin, por ende las colaboraciones musicales con ella. M.I.A. aprovecha la movida y empieza a crecer, musicalmente (por fin se libera del esclavismo impuesto por el blanquito rapero) y se afianza como creadora y visionaria, poniendo a la Internet, al terrorismo musical y a la piratería como estandarte para defender a la Internet de todo mal imperialista.

Mad Decent como arma colonizadora

Diplo, mientras tanto, funda Mad Decent, y empieza a colaborar con artistas mainstream como Shakira, Robyn, Kid Cudi, Bruno Mars, No Doubt y Snoop Dogg, entre otros. Después empieza a interesarse en Brasil, en el favela funk, y viaja como un colonizador de ritmos a apropiarse de los ritmos nativos de la favela, como una minera multinacional:

Hola, soy Diplo, extraigo todo lo que puedo y después no me intereso en el futuro de Brasil, sólo saco, de devolver ni hablar. Viajo a Sudáfrica para investigar el kuduro, el kwaito y comercializarlo en mi país, para luego de que pase el temblor mundialista irme con los bolsillos llenos de lingotes de oro y muchos DJ gigs por todo el mundo.

Mientras tanto, Diplo siguió construyendo una identidad en detrimento de otras culturas, a las cuales sólo usaba para coronarse como ‘the best mainstream DJ in the whole fucking world’, punto que logró al unificarse con Skrillex, artista (si se puede llamar así) emergente del dubstep, género que creció exponencialmente y cayó de la misma forma. Mad Decent resultó el blog musical de moda, gracias al viral más idiota de todos los tiempos: el Haarlem Shake, copiado hasta en los rincones más recónditos del mundo.

Bass argentino y latinoamericano

Después del Gangnam Style, tuvo que venir algo. Y vino el Haarlem Shake. ¿Y en Argentina? Teníamos cumbia, como en todo Latinoamérica. Y vino ZizekCabeza, Bersa. La cruza de sonidos originarios con beats electrónicos empezó allá entre el 2005 y el 2007. A un ritmo estrambótico, los productores argentinos gozaron de la época de oro del bass argento, tocando en festivales de grandes dimensiones como Coachella, y girando por el mundo. El panorama se fue ampliando en las diferentes provincias, con puntos estratégicos como Córdoba y Mendoza, adoptadores del bass como género e impulsando sus propios artistas al estrellato.

El tema principal es si la cumbia digital, tropical/andean bass o como quieran llamarla es algo está apuntada al público en general o al hippie con prepaga. Fiestas en Niceto Club, Groove, Centro Cultural Matienzo me dan a entender que la idea del bass no es ser popular, sino algo sólo para la pseudo-intelectualoide camada de personas que leen a Delleuze, estudian cine (sí, como Diplo y M.I.A.), o usan al vegetarianismo como excusa para justificar que son superiores al resto de los mortales carnívoros, sabiendo que la superioridad propia, cuando se expresa en palabras, es una gran trampa del ego.

El puente inter-culturas sólo se da a través de una amalgama verdadera entre todas las culturas posibles del país donde habitamos, que realmente no se vé por ningún lado. Es una auténtica lástima, porque la cruza de ritmos andinos que proponen artistas como Barrio Lindo o Chancha Vía Circuito sería un buen incentivo para que los chicos de hoy empiecen a asumir sus orígenes, sus raíces. Está bueno saber de dónde venís, y quiénes fueron los pioneros de los ritmos originarios: Leda Valladares, José Larralde, Jorge Cafrune, por nombrar a algunos.

Gracias a Chancha Vía Circuito, Zizek Records y la mano de un publisher, Quimey Neuquén (originalmente canción de Marcelo Berbel y Napoleón Milton Aguilar) apareció en Breaking Bad, la serie de moda del 2013. Y se replicó en noticieros zonales, nacionales, etc. De repente mucha gente empezó a creer en que realmente la penetración de la cumbia digital en la Argentina popular puede ser real, que se podía. Y se puede, porque aparecen sellos como Fértil Discos, Pakapi, Le Ronca en Argentina, Regional en Chile, Terror Negro en Perú, Frente Bolivarista en Brasil, que dan a entender que la única posibilidad del crecimiento de la cumbia digital es un crecimiento a largo plazo, en conjunto y con una participación horizontal, sin un Diplo que marque el camino. Algo así como un Mercosur de la cumbia, sin tanto ego y con más intercambio entre células.

All content here is published under a CC license (BY-2.0 AR) // Developed by e1605